Sebastiäo Salgado formado como
economista, es uno de los fotógrafos actuales más respeto del orbe y que ha
sido apuntado con el dedo por hacer uso de la miseria humana para elaborar sus
trabajos.
Ya se han cumplido once años desde que Salgado fue nombrado
Representante Especial del UNICEF, distinción de la cual es merecedora por su
constante trabajo, dedicándose a capturar en sus fotografías las vidas de
quienes no tienen oportunidad de ser retratados en la cotidianeidad de su
existencia.
Con más de
diez libros publicados y múltiples exposiciones por el mundo, es un hombre que
ha estado preocupado por el acontecer mundial y niega de manera rotunda que su
material de trabajo sea parte de un aprovechamiento para vender sus obras.
Fue formado en un comienzo como economista y no fue hasta 1973 que comenzaría
tímidamente a vincularse al mundo de los reporteros gráficos. Trece años pasan
para realizar una recopilación de su trabajo que se concretaría en Otras Américas, libro que se concentra
en dejar en evidencia la otra cara de este continente, la cara de la miseria y
la desgracia.
Aquel trabajo sería la llave para muchas puertas y
para el comienzo del camino de Salgado, que ese mismo año publicaría el
resultado de un duro trabajo de la mano con la organización internacional
“Médicos Sin Fronteras”: Sahel: el hombre
en peligro. Obra destinada a capturar los momentos que se viven en la
prolongada sequía que azota al norte de África.
El siguiente trabajo de Sebastiäo Salgado, siempre en
los colores blanco y negro, ideales para capturar los sentimientos que quiere
plasmar en el cuadro, sería algo distinto a los anteriores. Se dedicará a
retratar en bruto la labor que llevan a cabo los diferentes trabajadores
manuales del mundo. Durante los seis años que duró esta travesía, finalmente
logró plasmarlos en Workers, libro
homónimo a la exposición que luego lo catalogaría como uno de los más
importantes fotógrafos documentales.
Durante su viaje por el mundo, a Salgado le comienzan a llamar la atención los distintos fenómenos sociales vinculados con las masivas migraciones y en sus próximo libros, publicados en el año 2000 llamados Migrations y The Children, se haría evidente su preocupación por las consecuencias que traen las guerras, la agresividad militar, la injusticia, la pobreza, la segregación racial y el desesperado escape de las personas, huyendo por una nueva oportunidad.
Salgado, conciente de que con su cámara no es suficiente
para cambiar aquello que él desaprueba, ha estado durante años trabajando con
diferentes organismos internacionales, junto a su esposa Léila Wanick, en
labores de reforestación y trabajo social en poblaciones con niños vulnerables.
En septiembre
del 2000 realiza una exposición en la Sede de las Naciones Unidas de noventa
retratos de niños sin hogar. Trabajo cuya finalidad era la de enrostrar al
mundo que aún existen alrededor de 30 millones de personas que no cuentan con
un techo para vivir. El libro Éxodos ha sido criticado duramente y Salgado
acusado de utilizar cínicamente, para su provecho personal la miseria humana.
El fotógrafo que durante 1979 hasta 1994 fue miembro
constante de la ilustre Agencia Magnum, de la cual también fue partícipe Sergio
Larraín. Vive en la actualidad alejado de su país natal junto a su familia en
París y desde allí trabaja en su compañía Amazonas Images.










































