jueves, 31 de mayo de 2012

Ojos cariocas retratan de penurias.






Sebastiäo Salgado formado como economista, es uno de los fotógrafos actuales más respeto del orbe y que ha sido apuntado con el dedo por hacer uso de la miseria humana para elaborar sus trabajos.









Ya se han cumplido once años desde que Salgado fue nombrado Representante Especial del UNICEF, distinción de la cual es merecedora por su constante trabajo, dedicándose a capturar en sus fotografías las vidas de quienes no tienen oportunidad de ser retratados en la cotidianeidad de su existencia.

 Con más de diez libros publicados y múltiples exposiciones por el mundo, es un hombre que ha estado preocupado por el acontecer mundial y niega de manera rotunda que su material de trabajo sea parte de un aprovechamiento para vender sus obras.

 




Fue formado en un comienzo como economista y no fue hasta 1973 que comenzaría tímidamente a vincularse al mundo de los reporteros gráficos. Trece años pasan para realizar una recopilación de su trabajo que se concretaría en Otras Américas, libro que se concentra en dejar en evidencia la otra cara de este continente, la cara de la miseria y la desgracia.



Aquel trabajo sería la llave para muchas puertas y para el comienzo del camino de Salgado, que ese mismo año publicaría el resultado de un duro trabajo de la mano con la organización internacional “Médicos Sin Fronteras”: Sahel: el hombre en peligro. Obra destinada a capturar los momentos que se viven en la prolongada sequía que azota al norte de África.
   





El siguiente trabajo de Sebastiäo Salgado, siempre en los colores blanco y negro, ideales para capturar los sentimientos que quiere plasmar en el cuadro, sería algo distinto a los anteriores. Se dedicará a retratar en bruto la labor que llevan a cabo los diferentes trabajadores manuales del mundo. Durante los seis años que duró esta travesía, finalmente logró plasmarlos en Workers, libro homónimo a la exposición que luego lo catalogaría como uno de los más importantes fotógrafos documentales. 











Durante su viaje por el mundo, a Salgado le comienzan a llamar la atención los distintos fenómenos sociales vinculados con las masivas migraciones y en sus próximo libros, publicados en el año 2000 llamados Migrations y The Children, se haría evidente su preocupación por las consecuencias que traen las guerras, la agresividad militar, la injusticia, la pobreza, la segregación racial y el desesperado escape de las personas, huyendo por una nueva oportunidad.

Salgado, conciente de que con su cámara no es suficiente para cambiar aquello que él desaprueba, ha estado durante años trabajando con diferentes organismos internacionales, junto a su esposa Léila Wanick, en labores de reforestación y trabajo social en poblaciones con niños vulnerables.

 En septiembre del 2000 realiza una exposición en la Sede de las Naciones Unidas de noventa retratos de niños sin hogar. Trabajo cuya finalidad era la de enrostrar al mundo que aún existen alrededor de 30 millones de personas que no cuentan con un techo para vivir. El libro Éxodos ha sido criticado duramente y Salgado acusado de utilizar cínicamente, para su provecho personal la miseria humana.

El fotógrafo que durante 1979 hasta 1994 fue miembro constante de la ilustre Agencia Magnum, de la cual también fue partícipe Sergio Larraín. Vive en la actualidad alejado de su país natal junto a su familia en París y desde allí trabaja en su compañía Amazonas Images.

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